Síntomas:
- Retraso en la respuesta de los controladores a las órdenes.
- Pérdidas periódicas de conexión a la red Wi-Fi.
- Comunicación inestable a pesar de que la intensidad de la señal es buena.
Posibles causas:
- Hay demasiados dispositivos Wi-Fi funcionando en el mismo canal.
- Redes vecinas que se solapan y utilizan los mismos canales de 2,4 GHz.
- Uso excesivo del ancho de banda por parte de otros dispositivos (cámaras IP, sistemas de videovigilancia, dispositivos IoT).
- Configuración no óptima de los canales en los puntos de acceso.
- Sobrecarga del punto de acceso que da servicio a un gran número de usuarios.
Soluciones sugeridas:
- Realiza un análisis de la ocupación de los canales Wi-Fi.
- Selecciona manualmente el canal con el menor nivel de interferencias (canales recomendados: 1, 6 u 11).
- Limita la anchura del canal a 20 MHz en la banda de 2,4 GHz.
- Distribuye los dispositivos entre varios puntos de acceso si la instalación es extensa.
- En el caso de instalaciones de gran tamaño, plantéate utilizar un sistema Wi-Fi profesional que gestione el flujo de clientes.
- Actualiza el software del router o de los puntos de acceso.
Información para el instalador:
En el caso de instalaciones de gran tamaño, el problema no suele ser la potencia de la señal, sino el elevado nivel de interferencias y el hecho de que muchos dispositivos compartan el tiempo de transmisión. Incluso con una cobertura muy buena, un número excesivo de clientes en un mismo canal puede provocar retrasos y problemas puntuales de comunicación.